SINOPSIS
Con este título clarividente arranca, según palabras de su amigo Leopoldo María Panero en el prólogo, «esta nueva autopsia social de Medrano». Treinta relatos breves o «catálogo de diminutos escándalos» componen este libro plagado de personajes a la deriva, de infinitos guiños a la literatura de todos los tiempos, de grandes y pequeños fracasos. Un libro imperdonable en todos los sentidos, en el que podremos encontrar imaginación, inteligencia, humor brutal y franca ternura. Véanse, a modo de anticipo, algunos títulos del repertorio de este terrorífico pirata de las letras: «Quiero tocar el piano, pero lo único que toco es la máquina de escribir»; «Hoy tengo el alma llena de gladiadores»; «Si una calle llevase mi nombre sería una calle fría»; «Labios sonriendo detrás de un culo».
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SOBRE EL AUTOR
El escritor Diego Medrano (Oviedo, 1978) es ya de sobra conocido en los círculos literarios españoles. Su forma de hacer literatura, sus irrefrenables ansias de vivirla y llevarla al extremo, le han servido para llevarse los elogios de sus contemporáneos: «Marionetista con las manos en los bolsillos», Javier Tomeo; «Kafka español», Leopoldo María Panero; «Trino del diablo», Luis Antonio de Villena; «Convincente terrorista», Antonio Gamoneda. Es columnista de prensa en El comercio, según sus palabras: «Porque quiero comer al menos una vez al día, aunque lo de beber sea más complejo».
ILUSTRACIONES
A pesar de su juventud, el pintor asturiano Miguel G. Díaz (Oviedo, 1978) cuenta ya con una extensa trayectoria en el mundo de las artes plásticas. Su trabajo, influenciado por maestros como Jakson Pollok, Lucian Freud o Miquel Barceló, conjuga múltiples técnicas dentro de la estética moderna. Un pintor versátil, en definitiva, que no renuncia a la experimentación ni a la búsqueda incesante de nuevas técnicas y formas de plasmar la realidad o «deformarla —según manifiesta— en un continuo proceso de evolución y aprendizaje». A través de su arte «busca, y sigue buscando, decir la verdad».
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